LAS SIGLAS DEL PROCESO DE NEGOCIACIÓN DEL CLIMA.
La temperatura promedio del planeta tierra sigue subiendo, ya presenta los síntomas propios de una fiebre. En consecuencia, corre el peligro de que ésta alcance niveles elevados; y en consecuencia, catastróficos para la humanidad. Para algunas personas este tema es propio de los círculos cerrados de la comunidad científica, para otras es una ficción. Primera barrera social para un abordaje correcto de la amenaza. Sin embargo, poco a poco, en los diferentes ámbitos (local, nacional y global) de la sociedad se debate, analiza, se elabora recomendaciones, se demanda a líderes y lideresas de todos los colores políticos, para hacer propuestas orientadas para la reducción de emisiones en la fuente de los gases de efecto invernadero (GEI), cuyo incremento constituye la base de los llamados efectos adversos del calentamiento global. Pero, la toma de conciencia de la amenaza mundial sigue siendo una asignatura pendiente para la dirigencia mundial.
Pareciera -para algunos círculos sociales- que la amenaza es una ficción desprendida de alguna película de ciencia ficción, valga la redundancia. Entre una y otra reunión oficial, y no oficial, apenas se logra un acuerdo mínimo sobre la situación dramática. Lo que si se ofrece en abundancia -en una suerte de menú- es una incomprensible cantidad de siglas que en múltiples ocasiones constituyen un elemento de distracción con relación a la esencia del problema que nos ocupa. Estas son los comprimidos del proceso de negociación del clima. Éstas constituyen el acertijo del día de las sesiones en las que se aborda el rumbo del proceso global de negociación del clima. Por ejemplo, una revisión simple de las llamadas presentaciones para compartir información sobre cambio climático evidencia el uso indiscriminado de siglas en inglés y español: segunda barrera para las organizaciones y el movimiento social. Mientras, irremediablemente la fiebre del planeta tierra tiende a subir hasta niveles altamente peligrosos.
Es así que en una sesión, inicio del año 2011, presenté la solicitud de que para la información que se compartiera con el público se tuviera la delicadeza, mejor dicho, respeto, de que ésta se escribiera en español. Porque generalmente se estaba ofreciendo información en una mezcla extraña de escritura en inglés y español. Aparentemente era una manera de dejar la evidencia de que la persona que ofrecía la información era docta, que conocía el tema, que era de la comunidad de personas vinculadas al debate del cambio climático. La respuesta que recibí ante la solicitud de ofrecer información en español fue de que el idioma oficial en las sesiones de La Conferencia de Las Partes (COP, por sus siglas en inglés), y las que se desarrollan entre una y otra Conferencia, es el inglés. Esto constituye una tercera barrera para el público en general, y en particular para las personas que están en la primera línea ante los impactos probables derivados de los efectos adversos del calentamiento global. Efectivamente, es una verdad impuesta.
Recién vino al planeta tierra el ser humano número 7.0 mil millones. De todos estos seres humanos, un poco más de 1.3 mil millones son de la raza china. Es la población humana más grande -desde un enfoque geo político- que vive en el planeta tierra. Estos seres humanos están en el derecho legítimo de reclamar que el idioma del proceso global de negociación del clima sea el chino. Pero, también los indígenas que viven en la Regiones Autónomas del Atlántico Norte y Sur –de Nicaragua- pueden reclamar que sea en cada una de sus lenguas maternas. Sin embargo, alguien impuso que el idioma oficial para el análisis y la búsqueda de respuestas ante una amenaza global fuera el inglés. Es obvio, esta decisión deriva en una barrera socio política. La información acerca de los efectos adversos de la amenaza global debe ser accesible, de fácil comprensión, en todas las lenguas, para todos los pueblos.
Bajo estas circunstancias, inicialmente definí como objetivo de trabajo la identificación de cincuenta (50), o setenta y cinco (75) siglas estrechamente vinculadas al proceso global de negociación del clima. Entendiendo que esta es una contribución modesta para que las personas que no hablan inglés y que están interesadas en conocer las implicaciones de los efectos adversos del cambio climático puedan auxiliarse. Así nos referimos a las siglas que más estamos utilizando en el trabajo cotidiano, pero con el elemento común: escritas indistintamente en inglés y español. Fácilmente, por ejemplo, en una presentación preparada para un público que habla español, se encuentra siglas en inglés, pero que corresponden a un texto en español. Además, sin ninguna aclaración.
Sin más pretensión que contribuir en el proceso de preparación de algún material auxiliar, inicié este trabajo de compilación de siglas vinculadas al proceso global derivado del cambio climático. En la medida que fui haciendo la consulta de textos, literatura, presentaciones, sesiones organizadas por la Alianza Nicaragüense ante el Cambio Climático (ANACC), etc., entré a un mundo que va inventando siglas que probablemente estén ayudando en sentido no correcto, es decir que cada vez se nos escape la parte esencial del problema que estamos abordando, o pretendemos abordar, pero si la amenaza en su esencia sigue creciendo. Participamos en un foro, o taller, en una sesión de educación sobre cambio climático y terminamos en un ejercicio parecido a la solución de un crucigrama.
En este contexto, había tomado la decisión de abandonar este trabajo, pero probablemente éste pudiera ser de utilidad para algunas personas que han entrado al mundo del cambio climático contemporáneo. Es así, va este primer adelanto de Las siglas del proceso de negociación del clima. Necesariamente debo ir escudriñando la literatura del tema y extraer las siglas allí contenidas e incorporadas en este texto auxiliar. En consecuencia, el material presente está en un proceso constante de construcción, por lo que se aceptan todo tipo de: críticas, sugerencias, adiciones, supresiones, aportes, e ideas que coadyuven a la adopción de una posición clara con relación a las acciones ante el cambio climático.
El planeta tierra sigue con fiebre; en consecuencia, ¡exigimos justicia climática YA!
Enero de 2012.-
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