El acceso a agua y saneamiento básico es un derecho humano primordial, sin embargo a pesar de que nuestro país ha representado el mayor potencial hídrico de la región centroamericana, según estudios del PNUD la cobertura vegetal se ha reducido drásticamente lo que ha iniciado en que el 65% de los bosques húmedos del país han desaparecido y con ello agravado la escasez de fuentes seguras de agua, en el mismo orden se detectan que quince de nuestros más importantes ríos están contaminados y casi 50 municipios a nivel nacional registran deficiencia en el abastecimiento de agua. En esta crisis, las mas afectadas son las mujeres ya que, en muchas sociedades, juegan un papel central en la obtención, manejo y distribución de este líquido vital.
El 79% de la población nicaragüense tiene acceso al agua potable; en el ámbito urbano la cobertura alcanza el 90% mientras que en el rural experimenta un descenso notable ya que solo alcanza el 63% por lo que respecta al saneamiento, la cobertura nacional es del 47 % siendo el 56% en entorno urbano y de tan solo el 34% en el rural. Es notable las diferencias de coberturas entre el contexto urbano y rural que cobra especial importancia si se tiene en cuenta que nada menos que el 44% de la población reside en el campo. Por otro lado el hecho de contar con redes de servicios de agua no asegura la existencia de un abastecimiento de agua continuo y de calidad puesto que muchas de las fuentes no son seguras, especialmente si se toma en cuenta las dificultades existentes con el saneamiento y la disposición de desechos líquidos, sólidos y la práctica del fecalismo al aire libre ampliamente diseminada, esto contribuye de manera significativa a la contaminación del manto freático.
Ante esta situación se promueve la protección de este vital recurso así como un aprovechamiento responsable del mismo.