Reflexiones sobre el culto y los salmos
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Autor: Marcelino Bassett
Categoria: Meditaciones bíblicas ciclo común
26 septiembre 2011

REFLEXIONES SOBRE EL CULTO Y LOS SALMOS


Por: Marcelino Bassett

 

En el contexto de la celebración del 442 aniversario de la traducción

de la Biblia al idioma castellano para los pueblos.

 

Los Salmos (Hasîdîm “alabanzas”, “himnos”) han sido la profesión de fe en el Dios que liberó a Israel de la esclavitud en Egipto y que lo condujo por el desierto hacia la tierra prometida. Nos interesa aquí el salmo 136 en el cual encontramos que el culto celebra las maravillas de Dios. Los primeros nueve versículos del salmo nos hablan del Dios creador que se revela en toda su creación (versos 1-9). Inmediatamente, el salmo comienza a hablarnos del Dios liberador, aquel que también se revela en la salvación histórica (versos 10-22). Por último, el salmo exalta al Dios sustentador y consolador, aquel que además se revela en las necesidades comunitarias y personales (versos 23-26). No se trata de tres dioses distintos, ni tampoco de un solo dios que actúa en alguna de estas dimensiones de la realidad. El Dios de la Biblia está presente en todas las esferas de la vida y de esa experiencia brota la celebración de nuestra fe.

 

Este salmo 136 debe remarcar el carácter sagrado de la Palabra de Dios y su importancia en el culto cristiano por tres razones:  

 

En primer lugar que la alabanza nunca fue una expresión inmóvil. Por el contrario, se modificaba de acuerdo a los tiempos y las necesidades de expresión de la comunidad de fe.

 

En segundo lugar, y en contradicción con lo anterior, que hubo en el pasado –y aún hoy- la tendencia a asumir que las formas litúrgicas son fijas, en especial atribuyéndoles una larga tradición y antigüedad que no siempre son verificables, o más bien lo que se verifica es su carácter de ser parte de un proceso.

 

Un tercer lugar tiene que ver con la búsqueda permanente de nuevas formas que respondieran a nuevos desafíos. Estas no se construyeron sobre la nada sino a partir de formas heredades, que a través de un proceso de crítica y valoración fueron refundadas dentro de un nuevo marco conceptual y espiritual.

 

Estamos invitados e invitadas a revisar nuestros modos de expresar la fe en la liturgia. La historia bíblica nos enseña tanto lo que puede ser imitado como aquello hacia donde no queremos ir. La tarea es nuestra.